Blog de Victoria Diehl. victoria.diehl@gmail.com

OBRA

EN LAS MORADAS DEL CASTILLO INTERIOR (2011-2013)

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“…No hay historia del cuerpo que no sea al mismo tiempo una historia de sus formas de representación material. La historia del modelo anatómico recorre el conjunto de la educación médica, desde finales del siglo XV hasta nuestro mundo contemporáneo. La obra de Diehl, obsesionada con la mirada inquisitiva y avara de la medicina clínica, remite a las peculiaridades expresivas del cuerpo anatomizado, a la forma detallada y violenta por la que el cuerpo de unos pocos ha servido al conocimiento de otros muchos.  Liberado de sus elementos singulares y de las circunstancias propias de su nacimiento, la representación construye un modelo, es decir: una forma canónica en la que hacer ver lo que tiene que ser observado. En las fotos de Victoria Diehl se fusionan tres tradiciones diferentes: En primer lugar, el modelo anatómico en cera y, más en particular, la tradición abierta por la Venus oferente de Susini, la llamada “venerina”: un modelo anatómico de calidad excepcional al que Diehl rinde un soberbio homenaje en esta última obra. En segundo lugar, la colección explora la retórica corporal de estas figuras anatómicas, sus similitudes con la iconografía religiosa y, sobre todo, con el cuerpo de esas santas mujeres exhibidos impúdicamente en las iglesias, como la que se encuentra en la Iglesia de Santa María de la Victoria en Roma. Quizá más que nada, las fotografías exploran los juegos expresivos del teatro barroco, de las relaciones entre los elementos figurativos y preformativos que hacen posible la experiencia. Entre ellos, el espectador encontrará impactante las manos flotantes, restos de la tradición de la representación académica del cadáver cooperante, por un lado, y de las formas deíctivas y ostensivas por las que los anatomistas aprendían no solo las correspondencias morfológicas del cuerpo, sino las acciones funcionales necesarias para su correcta manipulación y estudio. …”

La tentación de lo imposible o la tristeza del arte

Javier Moscoso

… ¿Qué encontraríamos bajo esa tapadera?, quizá sus vísceras, o quizá el espacio para las baterías gracias a las cuales se completa la ilusión de que la muñeca está viva. ¿Y por qué no cualquier otra cosa? Sólo podemos especular puesto que jamás podremos manipular esta figura. Pese a parecer que todo nos es ofrecido sin restricciones, no podemos ir más allá de la superficie bidimensional de la fotografía que nos muestra la fina envoltura que nos comunica y nos separa del exterior. Superficies que se pliegan y se arrugan, que caen como pétalos sobre la piel y rozan las perlas en el cuello. Superficies que pueden ser acariciadas (¿cómo será la caricia de la mujer acostada?, ¿excelsa o terrible?)….”

Anatomías inefables

Noemi de Haro García & María G. Navarro

Victoria Diehl, sus imágenes, nos obliga a interrogarnos sobre los fundamentos de nuestra sociedad y de nosotros mismos. Pero, y aquí también radica parte de su valor, no lo hace como portavoz de ideologías, no es arte instrumental ni de campaña. Su trabajo no surge de asunciones previas, sino de su propia experiencia vital, de la confrontación entre su realidad y su deseo, de que es mujer, artista y académica.

Victoria Diehl nos presenta hoy una obra luminosa, hermosa y al tiempo terrible. Una obra que reposa sobre un trabajo previo preciso y apasionado, sobre innumerables visitas a museos, cotejando catálogos, arrastrándose por almacenes polvorientos para fotografiar una venus en una urna en el último estante de un armario de metal y oculta entre sombras. Una obra que surge de su pasión desbordante por el arte, la historia y la vida. Una obra que sólo ella es capaz de hacer, pues también es luminosa, desbordante, hermosa y, a ratos, terrible.

Una tierra sin caminos: Victoria Diehl y la libertad de las imágenes

Juan Manuel Zaragoza

“…sus modelos son representaciones que toman vida revelando una condición que nos permite plantear relaciones con la idea del autómata, presente en nuestra cultura desde el mito de Pigmalión hasta la consumación del cyborg, pasando por la figura de Frankenstein o la Olimpia que acaba volviendo loco a Nathanael en el cuento de “El hombre de la Arena”[i] .

En cualquier caso sus propuestas son siempre visiones que propician cierta extrañeza inquietante. Nos obligan a asomarnos a un espejo en el que lo familiar se torna de súbito extraño y amenazante y nos acercan a la experiencia de lo siniestro en el sentido en el que lo define Friedrich Schelling, como “aquello que debiendo permanecer oculto, se ha revelado”. Este es un recurso que es bien acotado por Freud en su artículo de 1919. “Lo siniestro”  en el que plantea la definición del término mediante la relación de lo familiar (heimlich) y lo extraño  (unheimlich)….”

Alberto López.

Fotografías de las series VIDA Y MUERTE DE LAS ESTATUAS y EL CUERPO VULNERABLE

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VIDA Y MUERTE DE LAS ESTATUAS (2003-2007)

La imaginación, mitos y leyendas han jugado muchas veces con la ambigüedad, tanto de las imágenes que se vuelven reales como en el caso inverso, cuando es el propio ser vivo el que se vuelve imagen. El cuerpo esculpido  esta situado en una zona indeterminada entre los vivos y los muertos. Toda escultura existe en el tiempo, en el sentido de que permanece y envejece, lo que puede hacer mejor o peor.La patina puede dar a una obra una especie de acabado suplementario que no tenia al principio. Pero el cardenillo hace perder al bronce un resplandor necesario para la perfección de las formas, el hierro se enmohece, la piedra puede padecer enfermedades, las obras se degradan y  acaban por destruirse. Una escultura puede morir.Con el paso del tiempo  las estatuas envejecen y sufren agresiones, mutilaciones y el desgaste de la propia materia que las constituye; pero este envejecimiento no es consecuente con ellas, pues son realizadas para permanecer eternamente jóvenes, y sus caritas alegres y coquetas, permanecen inexpresivas ante su deterioro. Sin embargo, las seguimos admirando sin darnos cuenta de lo agresivas que resultan estas imágenes, privadas de vista , tacto y de extremidades. Aquí se muestra el padecimiento de las estatuas. Presento a las esculturas  de manera que, ante la gran similitud con un ser humano seamos capaces de conmovernos, de llegar a una idea mental de que estamos  directamente frente a algo vivo; pretendo  llevaros al momento de la metamorfosis -que existe, no obstante, en nuestra mente – en el  que al admirarlas,  el cuerpo experimenta un cambio más fundamental como si deseara liberarse de su propio encierro material y escapar de los propios limites que le imponen las leyes de la naturaleza. En las fotografías se muestra como la carne y la piedra desafían la propia  anatomía, la biología, el tiempo y la razón. Se disuelven o se funden en una única naturaleza, mezclándose las dos materias: cuerpo y  objeto formando una única y enigmática criatura.

EL CUERPO VULNERABLE (2007-2009)

En un momento en el que los géneros artísticos se confunden, en mis imágenes hay un encuentro entre  la historia del arte a través de algunos de los mitos clásicos y el presente, mostrando un lenguaje que funde lo visual y lo conceptual para hablar de la representación del cuerpo en unas imágenes que remiten a la pintura, a la escultura, en un efecto de fotografía apropiacionista.Mi estrategia artística se desarrolla a través de un viaje de búsqueda en los museos, donde encuentro en los cuerpos desnudos de tacto frío que nacieron en la antigüedad, las mismas marcas que sufrimos y mostramos en nuestro propio cuerpo; así en un proceso inverso, en mis imágenes, exhibo la piel humana, calida y nacarada sufriendo en lugar de las cicatrices quirúrgicas las fisuras que el tiempo ha marcado en la piedra.Para la siguiente serie de fotografías me he basado fundamentalmente en las fuentes italianas, principalmente en la Fontana dell’ammannati, que hoy día fuera de funcionamiento se encuentra seca en el patio del museo Bargello. La visión de esta representación femenina que encarna la divinidad símbolo de fecundidad y fertilidad, creada para abastecernos de agua (símbolo de vida), desde sus propios senos resulta al humanizarla en las fotografías, tan tierna como hiriente, pues me remite a un vacío interior, a la sensación de hueco.

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